Juan Francisco Alonso autor, BBC News Mundo
La Guiará. Horas después de que dos terremotos sacudieran Venezuela el pasado 24 de junio, la atención mundial comenzó a centrarse en este estado ubicado en el norte del país sudamericano.
Y motivos no faltan: decenas de edificios en este territorio —vecino de Caracas y frente al mar Caribe— colapsaron, convirtiendo a la zona en la más afectada por el doble evento sísmico que, hasta este miércoles, había dejado más de 2.200 fallecidos, más de 11.000 heridos y miles más de damnificados y desaparecidos.
Sin embargo, a medida que pasan los días, los habitantes de algunos de los otros cinco estados afectados han venido expresando su frustración por lo que consideran un abandono por parte de las autoridades.
«Como siempre, nos han tratado como el patio trasero de Caracas», le dijo a BBC Mundo Enrique Sierra, vecino de El Junquito, una región montañosa ubicada a unos 33 kilómetros al noroeste de Caracas y limítrofe con La Guaira.
La zona, a la que muchos caraqueños acuden los fines de semana y festivos para desconectar, sufrió daños con los sismos, principalmente en su parte comercial, según reportaron desde Cáritas Venezuela, la organización humanitaria de la Iglesia católica.
Varios de los restaurantes de la localidad, famosos por platos típicos como el cochino frito y las cachapas (especie de panqueque elaborado con maíz amarillo dulce), quedaron destruidos, al igual que decenas de viviendas y escuelas.
Según la prensa local, el balance de víctimas ronda la media docena.
A falta de Estado, pueblo
Como en otras partes de Venezuela, nada más ocurridos los sismos, los habitantes de El Junquito fueron los primeros en salir a socorrer a sus vecinos que quedaron atrapados en lo que una vez fueron sus casas y sitios de trabajo.

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